Un recorrido sencillo por el valle de Benasque siguiendo el río Esera y atravesando un sendero botánico en un bosque de hayas, todo ello salteado con varias pozas de agua en las que bastante gente se metía (nosotros no seríamos de éstos, eso seguro). Esto son, en resumen, las Gorgas de Alba.
Desde Benasque podemos poner en nuestro navegador Hotel Turpí ya que está justo al principio del recorrido y tiene un buen aparcamiento. No os metáis en el reservado para los clientes del hotel; hay que bajar hasta cruzar un puente y a nuestra izquierda veremos un inmenso descampado donde aparcar sin ningún problema.
Subiendo de nuevo ya a pie, tomaremos el sendero a nuestra derecha y allí empieza el disfrute. Es una ruta sin pérdida posible siguiendo las señales blancas y verdes marcadas en la roca.
Después de una media hora de ruta llegaremos a un semi-desvío, ya que uno nos lleva a una pequeña ruta circular que podemos hacer en pocos minutos subiendo y bajando por el lado contrario hasta llegar de nuevo a las señales que os mostramos y seguir hacia las Gorgas.
En unos 10 minutos más llegaremos a una pasarela metálica que cruza el Esera y desde donde se aprecian la mayor parte de pozas. Tenemos varios miradores en los cuales podremos disfrutar mejor de las vistas de las pequeñas cascadas que forman las citadas gorgas. Naturaleza pura.
Siguiendo unos 20 minutos más (o lo que nos queramos detener para disfrutar) por el mismo sendero, ya que la ruta es circular, llegaremos de nuevo al Hotel Turpí y al aparcamiento.


















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