"EL VIAJERO QUE REGRESA NUNCA ES LA MISMA PERSONA QUE ERA ANTES DE IRSE"
Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas

13/02/2019

La Valencia moderna (2ª parte)


Como continuación a nuestra entrada anterior, en nuestra escapada a Valencia dedicamos un día en exclusiva a visitar el Oceanografic por la mañana y la Ciudad de las Artes y las Ciencias por la tarde. Obviamos deliberadamente la visita al Hemisferic ya que, a pesar de su espectacularidad arquitectónica, no deja de ser un cine IMAX.


Como la entrada es relativamente cara, os recomendamos que visitéis todas las páginas web posibles que ofrezcan cupones, bonos o descuentos, muchas de las cuales las tenéis en el lateral derecho de este mismo blog. En alguna de ellas quizá tengáis suerte y haya alguna promoción en vigor en el momento de vuestra visita.
Algo que si os recomendamos es adquirir las entradas en formato pack, es decir, la del Oceanografic (la más cara con diferencia) y por menos de 2€ tenemos la de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
El abanico de precios (para adultos) oscila entre los 29€ la más "barata" hasta los 37€ que podremos acceder a lo citado anteriormente más el Hemisferic.


Pasados los tornos del Oceanografic y repuestos ya de las primeras y buenas impresiones, plano del lugar en mano e iniciamos la visita. Recomendable para no perderse nada del lugar ir siguiendo la numeración que en él aparece ya que los diferentes hábitats enlazan prácticamente uno con otro.


Y como en lugares así siempre decimos que es mejor que disfrutéis de imágenes antes que leernos a nosotros, ahí os dejamos con una recopilación de las mejores o más curiosas fotos que hicimos. Ojalá que las disfrutaseis casi tanto como nosotros hicimos en vivo.


Después de toda la mañana por las instalaciones, fuimos a comer (se puede también en el interior) y por la tarde nos dispusimos a visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias.....o eso habíamos supuesto.


Un edificio impresionante a nivel arquitectónico, al igual que los otros dos que lo acompañan pero aprovechado de forma somera. Nos explicamos: hay partes que sí cumplen perfectamente su cometido pero en cambio, hay otras que, teniendo metros y metros, los "llenan" con un par de vitrinas o algún artilugio. El resto, frío, vacío, impersonal.


Justo entrar nos encontramos con un larguísimo pasillo en el que sólo hay tiendas y nos pareció alguna cafetería. Casi al final encontramos el acceso a la planta superior que quizás sea la más reseñable y la que tiene más para visitar. Tampoco os flipeis ¡eeh! pero al menos cunde.


Después, lo que nos parecía que era la segunda planta, no es tal; está totalmente vacía y sólo sirve de enlace hacia la tercera y última (o segunda bis, como queráis). Definición: desangelado. Es como si la hubiesen llenado con lo que no les gustaba exponer en la primera o con lo que les sobró de ésta. Fuese lo que fuese, la sensación que da es de extremo desinterés, casi dejadez. El único consuelo que nos quedó es que la entrada había costado menos de 2€.


Ya de noche cuando salimos, es cuando vale la pena la visita. Todo el complejo iluminado, con el Hemisferic y el Oceanografic al fondo, la piscina justo delante también iluminada, te obligan a quedarte un buen rato contemplando tal derroche de diseño. Pero cuando de un lugar como éste en concreto nos gusta más el exterior que el interior.....mal asunto. ¡Nos vemos pronto!

30/01/2019

La Valencia señorial (1ª parte)

Como hacemos varias veces durante el año, nos cogimos un par de días libres que, junto al fin de semana, nos dieron para escaparnos esta vez a la capital del Turia, una ciudad de la que no esperábamos demasiado, la verdad sea dicha, y que al final nos dejó un muy buen sabor de boca.


Hay que reconocer que la idea principal del viaje era la parte más moderna, con el Oceanografic y la Ciudad de las Artes y las Ciencias como objetivo, de los que hablaremos en nuestra próxima entrada, pero eso era un día completo ya programado y teníamos mucho más tiempo para explorar la ciudad.
Nuestra primera visita fue cuando llegamos, después de instalarnos y comer, al precioso Mercado de Colón, una construcción modernista destinada en exclusiva a la gastronomía, repleta de cafeterías y pequeños restaurantes y aderezada con chiringuitos de artesanía de todo tipo, librerías, etc...


De allí fuimos a la Pza.Lope de Vega, uno de los pocos enclaves desde donde se puede apreciar la Iglesia de Santa Catalina, levantada en 1245 entre el embrollo de calles que supone el barrio del Carmen. De estilo gótico, su fachada principal se está restaurando desde  2004. En ella se ubicaba el Tribunal de pesos y medidas de Valencia.


No muy lejos de allí y aprovechando que la zona es peatonal, nos dirigimos andando hasta la Catedral de Valencia y su famoso Miguelete, o sea su campanario. Construida sobre la antigua del S.VI, en la actualidad podemos observar básicamente su estilo gótico con algunas pinceladas de barroco.


A destacar de su interior un Goya situado en una de las capillas, su Museo Catedralicio, un Santo Cáliz y una reliquia de San Vicente Mártir, en concreto dicen que su brazo izquierdo, que podemos ver en la parte trasera del Altar Mayor.


Ya al día siguiente visitamos un poco de pasada la Iglesia de San Agustín, antiguo convento de frailes, la cual fue destruida en 1936 por la peor de nuestras guerras. Presenta una sola nave de estilo gótico francés del S.XIV, con varias capillas en sus laterales.


Nos habían recomendado visitar especialmente el Mercado Central y allá que fuimos antes que lo cerrasen. Realmente vale la pena acercarse hasta este edificio de hierro y cristal, con varias fachadas y entradas. Los puestos están muy bien organizados, pulcros e incluso decorados con gusto. Carnes a un lado, pescados al otro y la parte central destinada a las panaderías, frutos secos y demás.
Si conseguimos apartar la mirada de los puestos por un momento y miramos hacia arriba podremos contemplar la cúpula central del edificio, que alcanza una altura total de 30 metros.


Ya por la tarde y reservando fuerzas para el día siguiente (Oceanográfic, etc...) nos acercamos a visitar la Parroquia de los Santos Juanes, de la que destaca su gigantesco óculo cegado que se conoce como la O de Sant Joan, concebido inicialmente como un gran rosetón.


El interior del templo, actualmente en restauración las pinturas de Palomino de la bóveda, es un tributo al barroco más desbordante, con diversidad de estatuas representando las Doce Tribus de Israel.


El edificio, o al menos una de sus fachadas, tiene una curiosa y al mismo tiempo triste historia.
Encima de la Virgen del Rosario se levanta la Torre del Reloj, guardada por los Santos Juanes a sendos lados y rematada por una veleta a la que, según cuenta la tradición, los padres sin recursos hacían mirar embobados a sus hijos mientras los abandonaban en la plaza a su suerte.


El último día y antes de emprender viaje de regreso, lo destinamos a visitar un par de edificios concretos que nos habíamos dejado para el final.
El primero de ellos fue la Lonja de la Seda, actualmente declarado Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad, distinción la cual no nos sorprende lo más mínimo.


No se apellida "de la Seda" en balde si no por tratarse de tan cotizado tejido, especialmente en 1469 cuando se construyó el edificio para congregar y gestionar el boyante comercio de la ciudad ya que Valencia, junto a Génova y Marsella, era de los principales puertos del Mediterráneo y entrada a Europa en consecuencia.
Atravesamos el Patio de los Naranjos y nos adentramos en la Sala de la Contratación o Salón Columnario, por motivos obvios. Imponente. No se puede decir otra cosa.


De allí pasamos a la espectacular Sala del Consulado del Mar y su Cámara Dorada, con un artesonado que le da nombre en su techo que nos deja sin palabras.
En esta estancia, como es fácil suponer, se discutían y decidían asuntos del orden marítimo y mercantil, regulado por unos llamémosles jueces, cónsules más bien.


Terminamos nuestra visita por las otras salas de la Lonja pasando también por la torre. Fijaros si el comercio era importante para los mercaderes, a nivel ético, que en el edificio se habilitó incluso una pequeña cárcel para tratantes que no respetasen la palabra dada, pequeños ladrones, etc...a la espera de ser recogidos por las autoridades.


Y ya por último, antes de emprender ruta de vuelta, nos dirigimos al último y seguro más imponente edificio de todos: las Torres de Serranos. Construidas entre 1392 y 1398 por Pere Balaguer, son dos inmensos pentágonos que conforman las torres propiamente dichas y que custodian la puerta principal.


Desde el interior y a medida que vamos ascendiendo, ascendiendo y ascendiendo.....¿hemos dicho ya que vamos ascendiendo? encontramos unas grandes aberturas a modo de balcones que, según la historia, servían como tribuna donde colocarse las familias más pudientes de la ciudad ya fuera para ver la llegada de algún personaje ilustre o seguir alguna celebración sin mezclarse con el populacho.
Ya en su parte más alta tenemos unas magníficas vistas de la ciudad y del Turia que la baña y desde donde nos despedimos hasta la próxima escapada.