El Santuario de Puig-Agut, de estilo neogótico, fue el primero en España dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Se sitúa a las afueras del municipio de Manlleu (Barcelona) en lo alto de un altiplano, a unos 700 metros de altitud, siendo el punto más alto de la zona y gozando de unas vistas privilegiadas de la comarca de Osona.
Podemos llegar en coche sin problemas aunque el último tramo hay que hacerlo con algo de prudencia ya que hay partes sin asfaltar o muy bacheadas y no es cuestión de dejarse los bajos del vehículo por esos andurriales. Los alrededores son un auténtico secarral que más bien parece una cantera que otra cosa.
El santuario en sí no está mal, con su campanario de color verde, pero lo realmente llamativo es lo que envuelve a la construcción principal. Todo, absolutamente todo, está construido a base de piedras de distintos tamaños, las cuales van conformando pequeñas iglesias a escala, escudos y figuras diversas.
Siguiendo con la sencillez de la construcción principal, el interior de ésta es igual de austera. No pudimos acceder ya que una reja impide el paso aunque hay varios bancos accesibles para sentarse un ratito e impregnarse de la atmósfera que su ideólogo y promotor, D.Ramon Madirolas, quiso ofrecer con su construcción allá por 1886.
De vuelta al exterior encontramos en un lateral del santuario la estatua decapitada del Obispo Morgades, otro de los impulsores del lugar junto a Madirolas y una placa que indica que esos restos son los que quedan después de julio del 36, con lo cual dedujimos que fue víctima de los estragos de la Guerra Civil.
Lo que nos sorprendió fue encontrar justo al lado del santuario un restaurante no os diremos de lujo pero poco le falta. Un interior especialmente bonito, limpio hasta relucir y donde dicen que se come de maravilla. Desayunamos al llegar y fue realmente una gozada disfrutar de la terraza y sus vistas. Tenedlo en cuenta por si os escapáis por la zona. Eso sí, reservad con antelación. ¡Nos vemos!












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